En el horizonte electoral de 2026, una pregunta clave es cómo las fuerzas políticas van a depurar la excesiva cantidad de candidatos que surgen de múltiples movimientos, partidos y coaliciones. Algunos medios han estimado que podrían presentarse hasta 70 o más aspirantes en varias plazas. Pero no todos llegarán al final del camino: existen rutas políticas y filtros institucionales para reducir la lista.

Rutas posibles de depuración

  1. Primarias internas y consultas
    Los partidos o coaliciones pueden organizar procesos internos para que sus militantes o simpatizantes elijan un único abanderado. Este mecanismo obliga a los aspirantes a confrontar ideas, consolidar respaldo y demostrar fortaleza. Quienes no logren un mínimo de votos quedan eliminados.
  2. Fusiones y coaliciones anticipadas
    Grupos afines pueden acordar unirse y presentar listas cerradas o pactadas, limitando el número de nombres. En ese escenario, muchos precandidatos aceptan retirarse a cambio de puestos de poder o acuerdos programáticos.
  3. Límites legales e institucionales
    Comités de ética partidaria, requisitos de firmas, umbrales mínimos de aceptación o votos previos pueden ser usados como filtros formales. Quienes no cumplan requisitos quedan apartados, incluso antes de una consulta.
  4. El costo de la visibilidad y los recursos
    No todos pueden costear campañas amplias. Faltan recursos, medios o apoyos logísticos. Muchos candidatos abandonan porque no logran salir de la invisibilidad o no cubren los costos de marketing, viajes o publicidad.
  5. Depuración mediática y respaldo orgánico
    La prensa, las redes y los líderes locales juegan filtro: algunos candidatos son ignorados; otros reciben cobertura y ascenso rápido. Ser visible ante opinión pública y tener respaldo de estructuras locales sirve como filtro natural.

Riesgos y desafíos

  • Que la depuración ocurra por el poder económico más que por los méritos.
  • Que los procesos sean opacos y generen resentimientos internos.
  • Que el electorado termine saturado de nombres que no logran romper el ruido inicial.

Conclusión

Para 2026, más allá de la oferta electoral amplia, lo que importará será la calidad de los procesos de depuración. Quedarán en la competencia quienes superen filtros institucionales, cuenten con respaldo social y recursos suficientes, y participen en estructuras políticas viables. Sólo así esos mas de “70 candidatos” iniciales pueden convertirse en opciones reales y no en ruido electoral disperso.

Laura Molina

“Periodista investigativa con más de 12 años de experiencia en medios regionales y nacionales. Especializada en política local, transparencia institucional y control social. Ha trabajado en la cobertura de temas de gobierno, seguridad y ciudadanía en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá. Cree en el periodismo como herramienta de transformación y rendición de cuentas.”