Bogotá, septiembre de 2025 – Como si no fueran suficientes los más de 104 aspirantes que ya han anunciado su intención de llegar a la Casa de Nariño, ahora se suma el senador conservador Efraín Cepeda, representante histórico de una de las familias más tradicionales de la política costeña.

La pregunta es inevitable: ¿acaso todos los senadores quieren lanzarse a la Presidencia? La escena política se parece cada vez más a una feria de vanidades, donde lo que menos importa son los programas de gobierno y lo que más pesa es el ego y el interés de los clanes que llevan décadas usufructuando el poder.

Cepeda, con más de tres décadas en el Congreso, pretende venderse como un renovador. Sin embargo, su trayectoria está marcada por la lógica de la vieja política: acuerdos burocráticos, cuotas en entidades públicas y la defensa de los privilegios de las élites económicas y partidistas.

La ironía no pasa desapercibida: mientras el país enfrenta crisis de desigualdad, corrupción y violencia, la clase política pareciera vivir en un universo paralelo donde la solución mágica es poner su propio nombre en la papeleta.

De los 104 candidatos en fila, ¿cuántos realmente representan una alternativa? ¿Cuántos se atreven a hablar de transformar la estructura de poder que ha mantenido al país en el atraso? La candidatura de Cepeda no parece responder a esas preguntas: más bien confirma que la política tradicional se aferra a seguir girando en torno a sí misma, sin escuchar a la gente.

Ana Isabel Arismendi

Periodista de Medellín Herald, especializada en política regional, temas sociales y cultura ciudadana. Estilo investigativo y analítico, con la capacidad de traducir la complejidad de los hechos en historias claras y cercanas a los lectores. Fortalecemos la opinión pública, promovemos el debate informado y mantenemos un periodismo independiente al servicio de la comunidad antioqueña.