La polémica estalló.
La encuesta del Centro Nacional de Consultoría, que ubicó a Miguel Uribe Londoño entre los primeros lugares de la carrera presidencial, ahora enfrenta serios cuestionamientos por el origen del dinero que la financió.
Y las dudas vienen desde adentro mismo de la derecha.
Se encendieron las alarmas: ¿quién pagó realmente esta encuesta de más de mil millones?
Lo que parecía un simple estudio político terminó convirtiéndose en una tormenta de sospechas, números que no cuadran y movimientos que podrían estar fracturando al Centro Democrático desde adentro.
Una empresa diminuta pagando una encuesta gigante
Según un medio digital, la empresa que aparece como financiadora de la encuesta:
- Tiene sede en un edificio de apartamentos en San Juan con la 70, en Medellín.
- Su representante legal es Johan Soto.
- Facturó apenas 34 millones de pesos en 2024.
¿Y cómo es que una empresa con ingresos tan bajos paga una encuesta de más de 1.000 millones de pesos que exige estándares técnicos y financieros estrictos?
Las cifras simplemente no calzan.
Y no hay forma de justificarlo sin abrir un debate profundo sobre financiación política.
Pauta millonaria: ¿de dónde sale el dinero?
Revelan otra cifra inquietante:
solo en los últimos 90 días, la supuesta campaña de Miguel Uribe Londoño habría invertido 841 millones de pesos en pauta de Meta (Instagram y Facebook).
Si se suman los gastos de Miguel Uribe Turbay, la cifra total de la precampaña llega a 1.440 millones de pesos.
Para dimensionar:
Eso es más de lo que invierten campañas formales durante una elección nacional.
La gran pregunta es inevitable:
¿Quién está financiando realmente este movimiento?
¿Empresarios paisas moviendo los hilos?
Sueltan la hipótesis que ya circula en corrillos políticos:
¿Será que empresarios paisas quieren implosionar al Centro Democrático para imponer su propio candidato?
La teoría toma fuerza cuando se miran los patrones:
- Miguel Uribe Turbay: patrocinadores en Antioquia.
- Su papá: también patrocinadores paisas.
- Ahora la empresa detrás de la encuesta: nuevamente Antioquia.
¿Coincidencia?
¿Intereses privados queriendo secuestrar al partido?
¿O una estructura paralela intentando fabricar un candidato desde afuera?
Una tormenta que puede costarle caro al partido
El Centro Democrático ya está bajo presión interna por definir su candidato único.
Los aplazamientos, tensiones y cálculos están desgastando la unidad.
Ahora, este escándalo abre un nuevo frente:
- cuestionamientos a la transparencia,
- sospechas de financiación irregular,
- empresarios no identificados influyendo en la escogencia del candidato,
- y el riesgo real de fractura interna.
Sin una respuesta clara, la credibilidad del proceso y del partido queda en entredicho.
Las preguntas que siguen sin respuesta
Lo que se deja sobre la mesa son dos interrogantes que ningún dirigente ha podido aclarar:
- ¿De dónde sale el dinero para la campaña de Miguel Uribe Londoño y su maquinaria digital?
- ¿Quiénes son los empresarios que parecen querer rediseñar el futuro del Centro Democrático?
Hasta que esas respuestas no lleguen, esta historia seguirá creciendo.
Y el partido tendrá que decidir si enfrenta las dudas… o las deja explotar dentro de su propia casa.

