Un nuevo episodio de justicia por mano propia volvió a encender el debate sobre seguridad, abandono estatal y límites de la acción comunitaria en Medellín. En las últimas horas se viralizó en redes sociales un video grabado en un barrio del noroccidente de la ciudad, donde varios ciudadanos retienen a dos presuntos ladrones, los desnudan y los obligan a caminar por las calles, mientras son increpados por la comunidad.
Las imágenes, difundidas masivamente en plataformas como X, Facebook y TikTok, muestran a los hombres visiblemente humillados, rodeados por vecinos que aseguran estar cansados de los robos reiterados en el sector. Según versiones preliminares, los sujetos habrían sido sorprendidos robando minutos antes, lo que detonó la reacción colectiva.
El hecho ha generado una fuerte división de opiniones. Mientras algunos ciudadanos defienden lo ocurrido como una forma de “legítima defensa social” ante la falta de respuesta de las autoridades, otros advierten sobre los riesgos legales, éticos y humanos de este tipo de acciones, que podrían configurar delitos como lesiones personales, constreñimiento ilegal o trato degradante.
Desde sectores comunitarios, vecinos del barrio aseguran que los hurtos son constantes y que las denuncias no producen resultados. “La Policía llega tarde o no llega. Los ladrones entran y salen como si nada. La gente ya no aguanta más”, señaló un residente, quien pidió reserva de su identidad.
Por su parte, expertos en seguridad urbana advierten que este tipo de episodios son una señal clara de deterioro institucional. Cuando la ciudadanía decide castigar directamente a los delincuentes, se rompe la confianza en el Estado y se abre la puerta a escenarios cada vez más violentos. “La humillación pública no resuelve el problema de fondo: la criminalidad estructural y la impunidad”, señaló un analista consultado.
Las autoridades locales no han confirmado hasta el momento si los implicados fueron capturados posteriormente ni si habrá investigaciones contra los ciudadanos que participaron en el hecho. Sin embargo, reiteraron que la justicia por mano propia no está permitida y que cualquier delito debe ser atendido por las vías legales.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para Medellín: ¿qué ocurre cuando el miedo supera la confianza en las instituciones? La escena viral no solo muestra a dos ladrones castigados, sino a una ciudad donde muchos sienten que la ley ya no llega a tiempo.

